RUTA DE LAS RUINAS: la Lista Roja del Patrimonio incluye 12 monumentos en peligro del campo de Cartagena

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Qué queda de la gloria de los monumentos cuando ya solo son piedras en proceso de derrumbe. No faltan escombros del orgullo de otros tiempos en la zona costera del Mar Menor. La Lista Roja del Patrimonio, que elabora la asociación española Hispania Nostra, ha incluido 12 monumentos del campo de Cartagena, pero hay muchos más.  Los molinos salineros de Veneciola, la Torre del Negro de Los Urrutias o la Noria de Sangre de Torre Pacheco figuran en este catálogo de la desidia. 

 

La Lista Roja del Patrimonio recoge los elementos del patrimonio cultural español que se encuentran en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial. Y esta semana ha alcanzado el monumento número mil en toda España. Echando un vistazo al mapa de este listado de decadencia, en la Región incluye 47 conjuntos protegidos que sin embargo están que se caen

Sale del listado rojo y entra en la lista verde el monasterio de San Ginés de la Jara, ya que en 2012 comenzaron labores de desescombro y limpieza, además de algunos trabajos de consolidación de la estructura desde las cubiertas a los muros de carga. La asociación que promueve la conservación del patrimonio considera que "el monasterio ha dejado de estar abandonado". 

Protegido como Bien de Interés Cultural, el único monasterio con supuestos orígenes medievales que se conserva en la Región se encuentra rehabilitado solo al 50% y, a pesar de que ofrece ya una mejora en su estructura, aún falta mucho por hacer. La rehabilitación ha tropezado con el recurso presentado por la empresa propietaria, Hansa Urbana, a la orden del Ayuntamiento de Cartagena de acometer las obras de consolidación de los inmuebles que forman parte del conplejo histórico. 

La noria de sangre ofrece este aspecto de olvido en el paraje de Los Meroños, en Torre Pacheco. 

TORRE PACHECO: LA NORIA DE SANGRE

En el paraje de Los Meroños, sobre una planicie de Torre Pacheco, se encuentra la noria de sangre de la Tía Anselma que está incluida en la Lista Roja. Se empleó durante décadas para la extracción de agua para el riego de cultivos tradicionales de secano en el campo de Cartagena. Se les llamaba norias de sangre porque funcionaban con la fuerza de un animal, que hacía girar una rueda y, a su vez, esta rotaba la otra, formando un artilugio que fue ideado en el siglo III antes de Cristo, aunque fueron los árabes los que lo implantaron en España. Incluso en su estado de abandono evoca una estampa de otros tiempos, cuando la vida avanzaba a otro ritmo y la vida dependía de la tierra y el agua. 

SAN JAVIER: MOLINOS SALINEROS

Del siglo XIX datan los molinos salineros de Veneciola, en La Manga, también catalogados en ruinas. Menos frecuentes que los de agua o de molienda del cereal, estos tres molinos se dedicaban al triturado de los terrones de sal (los dos más próximos al Mediterráneo) e impulsaban el agua hasta las balsas de decantación para la evaporación en el antiguo complejo salinero de Veneciola, en el caso del tercero. Se encuentran en ruina. Solo conservan las torres y, en uno de ellos se encuentran aún las aspas y la maquinaria antigua. Ofrecen otro relato de La Manga muy distinto del actual, de un paraje de silencio y horizontes marinos a ambos lados. 

Uno de los tres molinos salineros de Veneciola. 

CARTAGENA: ERMITAS, PALACETES, BATERÍAS Y MOLINOS

El listado rojo de Cartagena es el más largo de la zona costera. Igualmente doloroso es ver la decadencia de la Torre del Negro, en Los Urrutias, que el palacete del Tío Lobo, en Portman. La del Negro se puede divisar desde la autovía AP-7, desvecijada ya aunque conserva su porte de torre vigía. Fue construida en 1585 en tiempos de Felipe II para completar un sistema de alerta ante la llegada de nacves enemigas, principalmente de los piratas berberiscos. En realidad, el proyecto de Juan Bautista Antonelli, ingeniero de Felipe II, y Vespasiano GOnzaga era crear una muralla costera desde perpiñán (Francia) hasta Cádiz.

En la zona litoral del Reino de Murcia se levantaron 12 torres, que pasaban el aviso a otras torres más al interior por medio de fogatas. También servían de refugio para los campesinos que salían huyendo de los invasores. Es curioso pensar que, en el momento de su construcción, la Torre del Negro se encuentraba a solo 100 metros de la orilla del Mar Menor. Fue vital para la superviviencia en la zona. Con sus 14 metros de altura en dos plantas, preside un entorno típico del paisaje del Campo de Cartagena, en claro deterioro. Cuentan que su nombre procede de un esclavo liberto africano que trabajó en la torre. 

La Torre del Negro, de 14 metros de altura, salvó vidas en siglos pasados. Hoy están abandonada. 

PORTMAN: EL ORGULLO DEL TÍO LOBO

Merece un paseo por Portman la visita a la residencia de Miguel Zapata Sáez 'El Tío Lobo', creador del mayor imperio minero de La Unión, con el que llegó a ser el hombre más rico de España. El poderoso cacique se asomaba a su mirador para contemplar las dimensiones de su posesión. Es fácil imaginarlo en una de sus ventanas calculando el siguiente negocio que ensancharía su imperio. 

Como símbolo de su riqueza, encargó al arquitecto modernista de moda en la época, Víctor Beltrí, un palacete a la medida de su poder. En 1913, la mansión ya tenía su segunda planta para la vivienda, ya que en la planta baja dispuso las oficinas. Arriba en la foto principal. 

Ahora no es más que el fantasma de un palacio, aunque conserva un mirador con una cúpula de estilo oriental y una aguja que corona el tejado de zinc. El estado de la finca es ruinoso, con las ventanas tapiadas y las paredes agrietadas.Muros y rejas del jardín aparecen vencidos. Actualmente es propiedad de Portman Golf que, a pesar del grado de protección BIC del inmueble, no actúa contra su degradación. 

Un yacimiento minero en La Unión, el molino salinero de Marchamalo, las ermitas del Monte Miral o la Batería de la Chapa son otras de las construcciones históricas que la Lista Roja incluye, aunque en realidad hay otras edificaciones históricas en proceso de desaparición. 

En San Pedro del Pinatar, el teatro cine Moderno de San Pedro del Pinatar, obra de Pedro Cerdán (autor de la Casa del Piñón y del Mercado Público de La Unión); Villa Alegría y la Torre de San Rafael, también en San Pedro, quedan en pie aunque sin acciones de conservación. 

Otras han desparecido ya y son solo espejismos del pasado, como el balneario Floridablanca , el Castillo de Trucharte, la Casa Durán, la Casa Díaz de Revenga o Villa Teresa. En La Manga desapareció la torre vigía del Estacio. En Santiago de la Ribera, algunos palacetes de la burguesía de principios del siglo XX en primera línea, que narraban parte de la historia local. 

Dicen que cada vez que arde una biblioteca, muere la esencia de lo que somos, pero también ocurre con las edificaciones que tejen la personalidad de una tierra. Cuando se dejan caer por pura desidia, lo que se permite es un proceso de borrado de memoria que no solo resta valor cultural, histórico y turístico a la zona, sino también una pérdida de identidad colectiva. 

 

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