«La playa Colón de La Ribera es zona de guerra», señala el concejal de Urbanismo de San Javier, Antonio Martínez Torrecillas. La dana de octubre de 2025 se llevó la capa de arena que cubría la playa, y dejó al descubierto cables, tuberías y, sobre todo, una orilla pedregosa, con charcos de agua estancada que pronto generará nubes de mosquitos, y algunos residuos que la gente arroja al ver el área degradada.
Qué hacer con la orilla deteriorada
La cuestión ahora es qué hacer con la playa y quién lo debe hacer. Las dos cuestiones que han enfrentado al Ayuntamiento de San Javier con la Dirección General de Costas del Estado. En ese tira y afloja han pasado casi tres meses y el paisaje no puede ser más desolador.
Costas: remangado y posible aporte de arena

Fuentes de Costas aseguran que «el jefe de Costas y el alcalde de San Javier acordaron en noviembre que la única actuación que cabría realizar por el momento es la recuperación o remangado de arena«.
Añaden desde Costas que «el remangado de arenas es una tarea de mantenimiento de playa y que, por tanto, es de competencia municipal. De hecho, ya lo están haciendo otros ayuntamientos, como el de Los Alcázares y Cartagena, y el propio Ayuntamiento de San Javier lo realiza todos los años».
Niegan que Costas se haya opuesto a recuperar las playas de San Javier. Aseguran que «en previsión de que esta solución no sea suficiente para recuperar el buen estado de las playas, ambas partes acordaron agilizar la tramitación de un proyecto promovido por el Ayuntamiento de San Javier para el aporte de arena procedente de La Manga a las playas de Santiago de la Ribera, actualmente en evaluación de impacto ambiental».
El Ayuntamiento estudia una querella
«Los remangues de arena no son suficientes», explica el concejal de Urbanismo, Antonio Martínez. «El año pasado ya pedimos 500 metros cúbicos de arena, pero Costas no llegó a informar al Ministerio, que no llegó a emitir estudio de impacto ambiental».
Para devolver a la playa su colchón de arena, cree que este año necesitarán incluso más cantidad, aunque los técnicos lo están evaluando. La primera dificultad surge, según el edil, porque «no se puede remangar arena en esa orilla porque es piedra». Cree que «solo se podría con una draga», una posibilidad que los científicos no apoyarían debido al estado vulnerable de la laguna.
El concejal asegura que «el Ayuntamiento ha hecho un requerimiento directo al Ministerio y, si no hay respuesta, el alcalde podría poner un contencioso administrativo contra ellos». Para esta semana tienen previsto comenzar los trabajos de remangado de arenas para comprobar si puede mejorar el estado de la playa.
La pérdida de arena: un ciclo sin fin
Cada año se repite la misma situación. Los temporales se llevan la capa de arena y dejan las playas convertidas en un tramo de piedras, que es lo que fue en su origen, ya que las playas del Mar Menor son artificiales, resultado de un plan de los años ochenta. Comenzaron los aportes de arena en grandes cantidades para hacer las ampliaciones artificiales.
En los años noventa se realizaron importantes extensiones de playa, alcanzando su máxima amplitud. Hubo también erosiones importantes, como la de 2001, que obligaron a hacer trabajos de reposición. Ya en 2016, tras episodios de lluvias y arrastre de sedimentos, se produjo la crisis ecológica del Mar Menor.
El concejal defiende la reposición de las arenas, procedentes de la extracción del Mar Menor, de la playa de la Torre Derribada (San Pedro del Pinatar) o de cantera como último recurso. Cree que sería necesario un estudio de las batimetrías y corrientes de agua para estudiar si la construcción de arrecifes artificiales o pantalanes serían capaces de retener la arena.









