El MITECO blinda las dunas de La Manga

La Manga del Mar Menor inicia una restauración ecológica con 210.000 euros para recuperar seis áreas críticas. El proyecto protege la biodiversidad, fortalece las dunas y elimina especies invasoras, buscando restaurar el equilibrio natural y frenar la erosión.
Máquina trabajando en la restauración de dunas en La Manga del Mar Menor
La restauración de dunas en La Manga busca proteger el ecosistema costero.

La Manga del Mar Menor inicia una carrera contrarreloj para que su arena no sea solo el recuerdo de un ecosistema bajo el cemento. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha iniciado la primera fase de una restauración que busca devolver el equilibrio natural a seis áreas críticas situadas en el término municipal de San Javier. Con una inversión estatal de 210.000 euros y un plazo de ocho meses, los trabajos no solo persiguen la mejora estética, sino levantar una barrera biológica contra la erosión y el avance de especies invasoras que asfixian la biodiversidad autóctona.

Un escudo de arena frente a la crisis climática

El proyecto, ejecutado a través de la Dirección General de la Costa y el Mar, se centra en recuperar la resiliencia del litoral. Las dunas actúan como auténticos depósitos de sedimentos que, durante los temporales, amortiguan el impacto del oleaje sobre la costa. Para fortalecer este sistema, se instalarán captadores de arena y se eliminarán especies exóticas como la uña de gato, una planta sudafricana que desplaza a la flora local. Como señalaba el naturalista John Muir, «cuando tiramos de una sola cosa en la naturaleza, descubrimos que está ligada al resto del mundo», y en este caso, la salud de la duna es la garantía de supervivencia de la playa.

El rescate de la esparraguera en peligro

Uno de los pilares de esta intervención es la protección de la esparraguera del Mar Menor (‘Asparagus macrorrhizus’). Esta planta es un endemismo estricto: no crece de forma natural en ningún otro lugar del planeta. Según el Catálogo Español de Especies Amenazadas, la especie entró en 2023 en la categoría de ‘en peligro de extinción’ debido a que su hábitat se encuentra mayoritariamente en suelos urbanizables. La intervención en estas seis zonas —dos en el Mediterráneo y cuatro en el Mar Menor— busca consolidar refugios seguros para esta planta y otras como la azucena de mar, frente a la presión de la urbanización que, según Greenpeace en su informe ‘A Toda Costa’, ha transformado drásticamente el perfil de La Manga en las últimas décadas.

Muros de madera para frenar el impacto humano

La eficacia de la inversión, financiada con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, depende del respeto al entorno. Para asegurar que las nuevas plantaciones prosperen, se instalarán vallados blandos (postes de madera y cuerdas) que impidan el tránsito por las áreas regeneradas. El plan no es una acción aislada: la lucha contra la flora invasora se mantendrá con limpiezas cuatrimestrales durante los próximos cuatro años. Además de la labor botánica, los operarios procederán a la demolición de restos de hormigón y la retirada de escombros acumulados, vestigios de un modelo constructivo que durante años ignoró la dinámica natural del cordón litoral.

Datos y cifras esenciales

  • Inversión: 210.000 euros (MITECO – Fondos NextGenerationEU).

  • Plazo de ejecución: 8 meses para la Fase I.

  • Ubicación: 6 zonas entre el Canal del Estacio y Veneziola (San Javier).

  • Mantenimiento: Erradicación de especies invasoras cada 4 meses durante 4 años.

  • Especies protegidas: Esparraguera del Mar Menor, hinojo marino y azucena de mar.

«El objetivo es la mejora y ampliación de hábitats dunares, así como amortiguar los efectos erosivos de los oleajes durante los temporales».

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Esta intervención afecta directamente a la estabilidad de las playas que los ciudadanos utilizan. Una duna degradada acelera la pérdida de arena durante los inviernos, lo que reduce el espacio disponible para el baño y obliga a regeneraciones artificiales costosas. Al proteger el ecosistema, se utiliza la propia naturaleza como una infraestructura gratuita que protege las viviendas y comercios de la costa frente a las crecidas del mar y los fenómenos meteorológicos extremos.