Ximo Tébar volvió a Jazz San Javier como quien regresa a casa: con la seguridad del músico que ha dejado huella. Desde aquel debut en la primera edición del festival —cuando su guitarra iluminó un escenario aún lleno de dudas— el valenciano se ha convertido en uno de sus talismanes. Y el viernes lo confirmó con un concierto que resumió tres décadas de evolución y una identidad musical inconfundible.
Tébar presentó su New Standards Band, un proyecto que reimagina el cancionero clásico del jazz desde su ADN mediterráneo. El resultado fue un viaje sin fronteras: swing que se mezcla con flamenco, guiños latinos, bebop sin corsés y melodías que todos llevamos en la memoria. La banda, multicultural y perfectamente ensamblada, funcionó como una sola voz. El chelo de Stephen Braun fue una revelación, capaz de convertir cada textura en emoción pura; la trompeta de Mathiew Simon completó una triada brillante junto a la guitarra del líder, mientras Joan Monné, Igor Taran, Víctor Merlo y Will Martz aportaban solidez y chispa.
El repertorio saltó de Louis Armstrong a Nino Bravo, de boleros a fragmentos de Beethoven, demostrando que el jazz es un territorio sin aduanas. Y la sorpresa final llegó con la reinterpretación del célebre 4’33’’ de John Cage: Tébar transformó el silencio en un juego de tensiones, explosiones y respiraciones que mantuvo al público en vilo.
El guitarrista, premiado por el festival en 2023, volvió a demostrar por qué es una figura esencial del jazz español: porque habla este lenguaje como si fuera su lengua materna y porque, cuando toca, abre compuertas que no todos saben manejar.









