Casi 2.000 aves invernan en las lagunas de la depuradora de Cabezo Beaza

El agua residual de Cartagena se transforma en un humedal artificial que alberga 1.855 aves de 42 especies, destacando la malvasía cabeciblanca. Este ecosistema proporciona refugio y contribuye a la conservación de la biodiversidad local.
Islas flotantes en la depuradora de Cabezo Beaza con aves
Las islas flotantes en la EDAR Cabezo Beaza son un refugio para aves.

El agua residual de Cartagena ha cobrado una segunda vida. Lo que para el ciudadano medio es una infraestructura industrial invisible, para la avifauna se ha convertido en un oasis estratégico. El último censo invernal realizado por la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), en colaboración con Veolia, ha contabilizado 1.855 ejemplares de 42 especies distintas en la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Cabezo Beaza.

Un pulmón artificial para especies en peligro

La joya de este inventario biológico es la malvasía cabeciblanca. Con 201 ejemplares registrados, esta anátida —que llegó a estar al borde de la extinción en España— encuentra en las lagunas de la depuradora un refugio seguro. Como señalaba el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, «debemos conservar la naturaleza para que el hombre no se encuentre solo», y en Cabezo Beaza esa convivencia se materializa entre turbinas y lodos.

Junto a ella, el pato cuchara se consolida como el residente más numeroso con 785 individuos. La presencia de estas aves no es casual; responde a la disponibilidad de alimento y a la tranquilidad de un entorno perimetrado. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, la malvasía cabeciblanca cuenta con una población reproductora en España que apenas supera las 2.000 parejas, lo que sitúa a este enclave de Cartagena como un punto de relevancia regional para su conservación.

Personas observando aves en el observatorio de Cabezo Beaza
El observatorio de aves en Cabezo Beaza ofrece una vista única de la avifauna local.

Diversidad entre canales de tratamiento

El ecosistema generado no se limita a las especies más comunes. El censo detalla la presencia de aves tan variopintas como el zampullín cuellinegro, el pato colorado y los porrones moñudo y pardo. La estructura de la EDAR permite que convivan desde aves limícolas hasta rapaces como el aguilucho lagunero occidental y el gavilán común, que sobrevuelan las lagunas en busca de presas.

“La depuradora no solo cumple su función de tratamiento de agua, sino que se ha convertido en un humedal artificial de gran valor para la biodiversidad local”, explican fuentes de ANSE. Esta simbiosis entre ingeniería y biología permite evaluar la salud ambiental del municipio a través del comportamiento de las poblaciones ornitológicas.

El futuro de la gestión hídrica

Desde la dirección de Sostenibilidad de Veolia, empresa gestora de la planta, subrayan la viabilidad de este modelo. “Estamos muy orgullosos de que nuestras instalaciones puedan contribuir a la conservación de especies emblemáticas como la malvasía cabeciblanca y al mantenimiento de la avifauna local. Este censo confirma que es posible combinar eficiencia en el ciclo del agua con respeto y protección del entorno natural”, afirman.

El convenio entre ambas entidades no se limita al conteo anual. Contempla medidas de mejora ambiental continuas para que infraestructuras críticas no sean solo puntos de paso de agua, sino activos ecológicos. Para la compañía, la gestión del agua es una «oportunidad para mostrar que la gestión responsable del agua puede generar beneficios tangibles para la naturaleza y la comunidad».

Datos y cifras clave

  • Ubicación: EDAR Cabezo Beaza, Cartagena.

  • Total ejemplares censados: 1.855 aves.

  • Diversidad: 42 especies detectadas.

  • Especie más numerosa: Pato cuchara (785 ejemplares).

  • Especie protegida destacada: Malvasía cabeciblanca (201 ejemplares).

  • Otras especies: Porrón pardo, aguilucho lagunero, cigüeñuela y zampullín cuellinegro.

  • Colaboración: Convenio entre Veolia y ANSE.

Declaración destacada

“La depuradora no solo cumple su función de tratamiento de agua, sino que se ha convertido en un humedal artificial de gran valor para la biodiversidad local”.

¿Por qué te puede interesar?

La transformación de espacios industriales en refugios de biodiversidad es una tendencia creciente en la gestión urbana moderna. Conocer estos datos permite entender que el tratamiento de aguas residuales tiene un impacto directo más allá del saneamiento: crea ecosistemas que compensan la pérdida de humedales naturales en el sureste español. La presencia de especies sensibles como la malvasía cabeciblanca funciona como un indicador de calidad ambiental que afecta positivamente al entorno natural de Cartagena.