La Playa de la Concha se convirtió el viernes por la noche en el epicentro de un viaje temporal de cuatro siglos. Con el Encendido de la Llama, Los Alcázares dio el disparo de salida a sus vigesimoquintas Incursiones Berberiscas, las primeras que el municipio celebra con el título oficial de Interés Turístico Regional bajo el brazo.
Una torre vigía contra el olvido
El ritual comenzó con un desfile de antorchas que serpenteó desde el campamento festero hasta la orilla del Mar Menor. Allí, la consejera de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes, Carmen Conesa, ejerció de pregonera y maestra de ceremonias al prender la torre vigía, entregando minutos antes al alcalde, Mario Pérez Cervera, el certificado que acredita la nueva distinción de la fiesta. Entre estallidos pirotécnicos, el municipio reivindicó su papel como la gran alternativa pagana y cultural a la Semana Santa tradicional de la Región.
El desembarco: la cita de hoy
«Esta distinción hará que los visitantes descubran nuestros tesoros y quieran regresar los 365 días del año», señaló el alcalde Pérez Cervera. La fiesta, que recrea los ataques piratas de los siglos XVI y XVII, alcanzó ayer uno de sus momentos cumbre con el Desembarco Berberisco. Las naves volvieron a acechar la costa en una representación que mezcla pólvora, teatro y el aroma a salitre de un pueblo que ha hecho de su asedio histórico su mejor reclamo turístico.
¿Sabía que durante los siglos XVI y XVII las torres vigía del Mar Menor eran la única defensa real de los pescadores frente a los piratas tunecinos y argelinos que buscaban botines en la costa?










