Hoy, Sábado Santo, San Pedro del Pinatar ha vuelto a detener su pulso con la Virgen de la Soledad, una de las citas más íntimas y conmovedoras de su Semana de Pasión. Bajo la mirada de la talla de Ramón Cuenca, el Barrio de los Pescadores se convirtió en el punto de partida de un desfile que es, ante todo, un puente entre generaciones.
Una saeta frente al templo
Organizada por la Cofradía de San Juan Evangelista, la comitiva avanzó custodiada por los tambores del San Juan. Tras el Discípulo Amado y la Cruz Desnuda, la Virgen de la Soledad recorrió el casco urbano hasta alcanzar la iglesia de San Pedro Apóstol. Allí, el luto se quebró con una saeta, ese grito hecho música que representa el dolor universal de una madre ante la pérdida, envolviendo a los fieles en un recogimiento absoluto.
El regalo de los más jóvenes
El momento cumbre de la jornada se vivió a las puertas de la residencia Mensajeros de la Paz. Allí, los ancianos esperaban la llegada de la comitiva como el gran acontecimiento del año. Tras una nueva saeta, los niños y jóvenes del tercio de San Juan protagonizaron el gesto más simbólico de la tarde: el reparto de las flores del trono entre los residentes. Es el triunfo de la vida y el cariño sobre la sobriedad del Sábado Santo, un preludio perfecto para la alegría que estallará hoy.
Cita final de la Semana Santa:
-
Domingo: Procesión del Encuentro (Domingo de Resurrección). 10 horas.
-
Significado: Culminación de la Semana de Pasión pinatarense.
-
Ambiente: Explosión de luz y color para celebrar la vida.
- Participantes: Jesús Resucitado, Cruz Tendida en el Calvario, María Magdalena, San Juan Evangelista y Stma. Virgen de Los Dolores. El encuentro se produce en el cruce de la avenida Artero Guirao con la avenida Mediterráneo, la calle Víctor Pradera y la plaza Luis Molina.
¿Sabía que Ramón Cuenca, el autor de la Virgen de la Soledad, es uno de los imagineros actuales más respetados, capaz de dotar a la madera de una expresión humana que roza lo divino?










