Dos jóvenes de Santiago de la Ribera han iniciado una recogida de firmas para solicitar al Ayuntamiento una pirotecnia con bajo ruido durante las fiestas locales. Jenifer Moreno tiene un motivo. «Mi perra murió de un infarto en los brazos de mi hermano, que tiene unas discapacidad por una enfermedad rara», explica la joven.
El animal sufría taquicardias cuando explotaban los fuegos artificiales que habitualmente se queman en las fiestas locales, hasta que una noche festiva en La Ribera entró en estado de pánico y murió. «Buscamos a un veterinario de urgencias y nos aseguró que había sido a consecuencia de un infarto por el terror que le producían los ruidos de los fuegos artificiales», afirma la joven.
Su hermano ha sido el más afectado por la muerte de la mascota, ya que el joven padece un síndrome raro, que le provoca problemas cardíacos y un nivel de inteligencia límite. Tras la muerte de la perrita, está recibiendo tratamiento psicológico.
Con ayuda de su amiga Pancri Mejías, ayer acudió a la sesión de Pleno municipal de San Javier para recoger firmas, pero la joven asegura que solo los concejales de la oposición quisieron firmar la petición. «Solo quiero unas fiestas sin sufrimiento«, explica. En otros municipios cercanos, como Los Alcázares, ya se han sumado a la corriente, cada vez más extendida, de las fiestas con bajo impacto sonoro para evitar molestias a las personas con discapacidad, a los mayores, a los menores y a las mascotas.
Según la concejal de Festejos, Isabel Madrid, «ya se ha probado un tipo de pirotecnia sin ruido o de ruido reducido o tipo piromusical, sin explosiones ruidosas». Responde que «es un tema a considerar para avanzar en ese sentido».









