Cientos de familias salieron a las avenidas principales de La Ribera durante esta mañana soleada de domingo para presenciar la explosión de ritmo y color del desfile carnavalero. El sol y la temperatura veraniega hicieron brillar más aún el despliegue de plumas y purpurina. Las terrazas se llenaron con el espectáculo de las 30 comparsas, que finalizó en la explanada Barnuevo, frente a la playa del Mar Menor.
La menor presencia de comparsas locales este año se ha paliado con la participación de grupos invitados de Aljucer, Orihuela, Dolores de Pacheco, Cartagena y otras localidades. Menos pero mejores. Comparsas como Kímbara Ballet destacaron por sus coreografías, que despertaron aplausos por sus danzas tribales y su despliegue de trajes inspirados en diosas del Olimpo.

La veterana Olé Olá sacó del armario una representación de disfraces de sus 30 años de desfiles. Brasilia lució con orgullo sus dos bandas: la de reina infantil, que ganó África Jerez, y la reina juvenil del Carnaval, de Tamara Sánchez.
Las comparsas locales ya han mostrado en los últimos años las dificultades de financiar los costosos trajes que hicieron famosas sus galas de musa del Carnaval. Si en otros años, hasta 7 comparsas competían por la ansiada banda, con una sana rivalidad que hizo subir el listón de los trajes y presentaciones, este año han sido solo tres.
Las ampas de los colegios Nuestra Señora de Loreto y Fulgencio Ruiz, y la asociación Aidemar, pusieron las escenas más simpáticas con disfraces de SuperMario, flamencos rosas, apicultores, y un grupo de ‘murcianistas’ vestidos de quintos de cerveza y marineras.



















