La Sardina llenó esta mañana la explanada de Santiago de la Ribera. El pez festero zarpó desde el puerto de Tomás Maestre, en La Manga, con rumbo a la orilla contraria, con la comitiva a bordo, integrada por el alcalde de San Javier, José Miguel Luengo, y el presidente de la Agrupación Sardinera de Murcia, Pablo Ruiz Palacios. La bajamar obligó a desviar su atraque hacia el club náutico, donde desembarcó para sorprender a todos volando con la ayuda de un dron. A ras de suelo, el bullicio en la explanada Barnuevo era total; bandas de percusión y huestes sardineras repartían juguetes y ruido a partes iguales, ajenos al cambio de planes en el pantalán.
Diez años después, la sardina volvió al Mar Menor.

El pez que vino del cielo
La sorpresa llegó por aire. El símbolo de la fiesta apareció suspendido de un dron que, tras un ejercicio de precisión, depositó la Sardina en un cesto frente al mar bajo una ovación cerrada. En el escenario esperaba el empresario y Gran Pez 2026, Francisco Javier Pujante, junto al alcalde y el presidente sardinero. Cientos de ejemplares plateados pasaban ya por las parrillas para todos los asistentes. La fiesta continuó con los ritmos de la cantante Dora Helena y Dj Woppa.

El broche en la plaza
El desfile se trasladó por la tarde al centro urbano. San Javier ha cerrado la jornada en la plaza de España con las actuaciones del cantante Diego Martín y los pinchadiscos Pillo y Mr Arbi. El Entierro de la Sardina es una de las festividades con mayor arraigo popular desde su creación en 1850, y su llegada a los municipios de la costa se ha convertido en un hito logístico que atrae a más visitantes fuera de la capital regional.









