Dormir en un yate de madera de la década de 1930 mientras el invierno europeo se deshace bajo el sol del Mediterráneo ya es una posibilidad en la entrada de La Manga. El proyecto Camping Las Salinas se presenta como una respuesta estructural al fenómeno del turismo itinerante, transformando 7.000 metros cuadrados en un espacio que prioriza la arquitectura consciente sobre el volumen de pernoctaciones. Lejos del modelo de masas, esta propuesta busca equilibrar la balanza entre el desarrollo económico y la fragilidad del ecosistema que rodea a las Salinas de Marchamalo.
El ‘Stardust Uno’: un icono de madera frente al avance del acero
El corazón visual de este nuevo enclave no es un edificio, sino una pieza de arqueología naval. El ‘Stardust Uno’, un yate clásico construido íntegramente en madera durante la década de 1930, ha sido rescatado para servir de alojamiento exclusivo. Con su diseño tipo ‘trawler’ y sus suites acondicionadas, la embarcación simboliza una época donde el lujo se medía en nudos y vetas de madera, antes de que la fibra de vidrio estandarizara la náutica. «Va a ser el icono del camping. Estará acondicionado para alojamiento en 2 suites con terrazas anexas elevadas», explican desde la promotora Masa Fondo de Activos Turísticos S.L.

Xerojardinería para un entorno de escasez hídrica
La integración paisajística del complejo huye de los jardines de alto consumo de agua. En su lugar, el diseño se apoya en la xerojardinería, una técnica que utiliza especies adaptadas a la aridez, como cactus columnares, cipreses y moreras. Como señaló en su día el escritor y paisajista Gilles Clément, ‘hay que trabajar con la naturaleza, no contra ella’, una premisa que aquí se traduce en convivir con el clima de Cartagena en lugar de intentar transformarlo. Esta estrategia se complementa con una arquitectura de madera tratada que busca reducir la huella de carbono y mantener una escala visual que no rompa el horizonte de la laguna.

Ordenación del turismo itinerante y desestacionalización
Uno de los puntos críticos que este proyecto pretende resolver es la presión que las autocaravanas ejercen sobre los espacios públicos y zonas naturales próximas al Vivero. Al ofrecer 70 parcelas equipadas, el camping actúa como un filtro regulador para el flujo de visitantes que, de otro modo, estacionan en áreas no habilitadas. El perfil es el del ‘turista de nieve’: ciudadanos del norte de Europa que huyen del frío extremo. La relevancia de este segmento es tal que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el turismo de acampada en España ha mostrado una tendencia creciente en los meses de invierno, consolidándose como una herramienta clave para desestacionalizar el sector.
Gastronomía de lonja y tecnología invisible
El complejo no se limita al pernocte; incluye un edificio de usos múltiples y un restaurante que apuesta por el producto de proximidad, con el pescado de lonja y los arroces costeros como eje central. Todo ello está monitorizado por sistemas de tele-gestión que automatizan el consumo energético, reforzando la idea de que la tecnología debe ser una herramienta de ahorro y no un simple ornamento. En palabras de la promotora, «aquí la sostenibilidad no es un concepto decorativo, sino una decisión estructural».
Datos y cifras clave
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Superficie total: 7.000 metros cuadrados.
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Capacidad: 70 parcelas para autocaravanas y 2 suites en el yate ‘Stardust Uno’.
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Vegetación: Más de 100 cactus columnares, olivos bicentenarios y palmeral preexistente.
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Reservas: 30% de ocupación confirmada para la temporada septiembre-mayo 2027 antes de la apertura.
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Ubicación: Kilómetro cero de La Manga, junto a las Salinas de Marchamalo y Cabo de Palos.
La declaración del proyecto
«Es un proyecto que apuesta por un modelo de turismo tranquilo, respetuoso y alineado con los valores de un territorio que cada vez mira más hacia la sostenibilidad».
¿Por qué te puede interesar?
Este proyecto representa un cambio de paradigma en una zona históricamente saturada como La Manga. Si eres vecino, te interesa porque propone una solución legal y organizada al estacionamiento masivo de autocaravanas en zonas protegidas. Si eres viajero, te ofrece una alternativa de alojamiento que combina la historia naval con la eficiencia moderna, permitiendo disfrutar del entorno del Mar Menor sin contribuir a su degradación ambiental.









