El cielo de La Manga del Mar Menor fue escenario de un fenómeno astronómico que la península ibérica no presenciaba desde hacía más de un siglo. Para seguir esta cita histórica, la firma Astroiberia articuló dos puntos de observación estratégica en el litoral: el Hotel AluaSun Doblemar —uno de los establecimientos de mayor capacidad alojativa de la Región de Murcia— y el restaurante Área Sunset. En conjunto, ambas sedes reunieron a doscientas personas decididas a presenciar un evento cuya última referencia similar en suelo español se remontaba al año 1905.
El proyecto, impulsado por estudiantes y graduados de disciplinas como Física, Matemáticas y diversas ramas de la Ingeniería con el respaldo de docentes universitarios, busca consolidar el astroturismo como una oferta divulgativa y dinamizadora del sector turístico.
La física detrás de una alineación de cinco grados
Durante la jornada en el recinto hotelero, el doctor en Ciencias Físicas y CEO de la firma, Antonio Soto, impartió la ponencia ‘Un eclipse para gobernarlo todo: la física del Sol, la Luna y la sombra que cruzará España’. En ella expuso la complejidad matemática y geométrica que riga estos fenómenos.
«La clave del eclipse es que la Luna pasa por la eclíptica, el plano que une al Sol con la Tierra. Como la órbita lunar gira inclinada unos cinco grados, se requieren unas circunstancias sumamente precisas para que se produzca el corte exacto en la línea que conecta los tres astros», detalló el físico para explicar la baja frecuencia con la que un eclipse total resulta visible desde un punto geográfico concreto.
La cita contó además con el respaldo del tejido empresarial del Mar Menor. El tesorero de la Confederación Comarcal de Organizaciones Empresariales de Cartagena (COEC) y de la Cámara de Comercio, Carlos Bernabé, valoró la capacidad de la empresa para acercar la astronomía a espacios de ocio y eventos itinerantes en la comarca.
Un pulso meteorológico resuelto por la vía digital
A las 19:40 horas, los telescopios y las gafas con filtro solar registraron la primera muesca de la Luna sobre el disco solar. Sin embargo, la meteorología introdujo un elemento de incertidumbre: una densa capa de nubes se desplazó sobre la franja litoral e impidió la visión directa durante los dos minutos correspondientes a la fase de ocultación total.
Para salvar la experiencia de los asistentes, la organización activó una pantalla de gran formato conectada a la retransmisión en directo desde otras zonas de la geografía nacional donde el cielo permanecía despejado. Tras el paso de la fase crítica de la penumbra, la nubosidad se disipó parcialmente, permitiendo al público contemplar los minutos finales de la salida de la Luna sobre el horizonte marítimo.









