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La romería marítima revalida su arraigo casi un siglo después congregando a miles de fieles entre el templo y la antigua base de hidroaviones.
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Rebeca Hernández toma el relevo al frente de la Hermandad en una jornada marcada por el devocionario popular y el trovo tradicional.
El ritual se repite cada 15 de agosto con la precisión de las mareas y el calor propio del verano mediterráneo. Los Alcázares volvió a cumplir con su cita festiva más emblemática: la romería marítima de la Virgen de la Asunción, una manifestación de fe y costumbrismo que congregó a miles de vecinos y veraneantes a lo largo del paseo marítimo, enmarcada en el efervescente ambiente de la Semana Internacional de la Huerta y el Mar.


Hacia el atardecer, la patrona abandonó su templo parroquial para iniciar el recorrido a hombros de los costaleros de la Hermandad. Un itinerario con paradas tradicionales que transcurrió entre el sonido de la banda de música, las comitivas oficiales y el devoto cumplimiento de promesas personales de vecinos que, como manda la costumbre, sumaron su hombro al trono durante la marcha.

Un cambio en la cúpula y el encuentro con el trovo
La edición de este año quedará registrada en las anales del colectivo por un matiz histórico: por primera vez, la Hermandad de la Virgen de la Asunción está presidida por una mujer, Rebeca Hernández, quien ha asumido el cargo tras la dimisión del anterior responsable, Juan López. Bajo su liderazgo, la comitiva completó la primera etapa hasta el recinto de la antigua base de hidroaviones, donde la imagen fue embarcada para realizar su travesía por las aguas saladas.


Tras completar la navegación en sentido inverso, la comitiva tomó puerto en el embarcadero de las Pescaderías ya entrada la noche. En la orilla aguardaba una de las estampas más identitarias del folclore regional: los versos improvisados de la Cuadrilla de Troveros de la Huerta de Murcia, integrados en la Asociación Trovera José Travel Montoya ‘El Repuntín’, junto al grupo ‘El Patiñero’.
El contrapunto poético sirvió de puente entre el fervor mariano y el programa cultural que estos días llena de pasacalles, actuaciones y huertanos el municipio alcazareño.












