Treinta estudiantes desafían la gravedad en la AGA junto a los astronautas Sara García y Pablo Álvarez

Todos sueñan con ser astronauta. Durante dos días, el programa 'Astronauta por un día' permite a treinta jóvenes experimentar la ingravidez en un Airbus A310 ZERO-G. Esta experiencia, parte del crecimiento de la exploración espacial, también promueve la inclusión femenina en el sector aeroespacial.
Tres personas en un evento sobre astronautas en la Academia General del Aire.
La ministra Diana Morant con los astronautas Sara García y Pablo Álvarez, en la AGA

«Puede que colonicemos Marte en el futuro, y mi sueño es ser astronauta», afirma María Sánchez, estudiante de Barcelona, que forma parte del grupo de treinta jóvenes —veinticinco de Bachillerato y cinco universitarios— que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades seleccionó para el programa ‘Astronauta por un día’.

Entre el aula y el vacío

La expedición despegó con un encuentro previo y culmina hoy a bordo del Airbus A310 ZERO-G, en el que despegarán desde la Academia General del Aire (San Javier). Esta aeronave de la Agencia Espacial Europea (ESA) permite sentir la ausencia de peso gracias a maniobras parabólicas de vuelo. Según la operadora Air Zero G, un billete comercial para esta vivencia ronda los 6.000 euros, un lujo que estos alumnos disfrutarán mañana, miércoles, por su mérito académico. La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, instó a los participantes a exprimir la cercanía de sus referentes.

Grupo de estudiantes en la Academia General del Aire esperando su turno
Treinta estudiantes participan en el programa ‘Astronauta por un día’ en la AGA.

Realismo frente al brillo estelar

El astronauta leonés Pablo Álvarez evitó el discurso idílico. «No todo es tan glamuroso como la gente imagina», advirtió a los asistentes de entre 16 y 22 años. El día a día incluye tareas mundanas y largas estancias lejos del hogar. Su compañera, la astronauta Sara García, recalcó que el esfuerzo compensa por las amistades y los cambios vitales que surgen en el camino. No hace falta un traje presurizado para ser útil; el sector demanda también abogados o divulgadores que traduzcan el cosmos al lenguaje común.

Referentes y nuevas órbitas

La brecha de género en el hangar tiene los días contados. María Sánchez, de Barcelona, ve en Sara García la pieza que faltaba en un álbum de cromos donde hasta ahora solo aparecían nombres como Neil Armstrong o el exministro Pedro Duque. En la misma línea, la alférez alumna de la Academia General del Aire, Claudia Brugarolas, constata que la presencia femenina en el Ejército del Aire sube de forma paulatina. Todas buscan un espacio propio en un ámbito que a menudo parece una escena de ‘2001: Una odisea del espacio’.

Estudiantes en la Academia General del Aire junto a astronautas
Cuatro de los estudiantes seleccionados con la alférez alumna de la AGA Claudia Brugarolas

El aprendizaje del aire

Luis Gómez, que estudia Física, resume la ambición del grupo: no irse a la cama sin una lección nueva. Hoy esa lección consiste en flotar. Sin cohetes de película, estos alumnos validan los deseos que grabaron en sus vídeos de candidatura. La Agencia Espacial Europea recibió más de 22.000 solicitudes en su última convocatoria de 2021, según datos del propio organismo, lo que sitúa este acceso directo en la categoría de hito vital.

Lo esencial:

  • Participantes: 30 estudiantes (25 de Bachillerato y 5 de Universidad).

  • Rango de edad: Entre 16 y 22 años.

  • Aeronave: Airbus A310 ZERO-G (Agencia Espacial Europea).

  • Hito: Encuentro con los dos primeros astronautas españoles en 30 años.

  • Contexto: Más de 22.000 aspirantes compitieron en la última selección real de la ESA.

¿Estarías dispuesto a pasar el duro proceso de formación a cambio de ver la Tierra desde el espacio?

«La Tierra es la cuna de la humanidad, pero no se puede vivir en la cuna para siempre», dijo Konstantín Tsiolkovski, físico ruso, pionero de la Cosmonáutica.

¿Por qué te puede interesar? Esta noticia demuestra que la carrera espacial ya no es un guion de ciencia ficción inalcanzable para los españoles. La creación de la Agencia Espacial Española y la selección de nuevos astronautas locales abren un abanico de oportunidades laborales en ingeniería, derecho y ciencia que afectarán al desarrollo tecnológico nacional en la próxima década.

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